| En una gran pelea, el invicto welter Luis Carlos Abregu (29-0, 23 KOs) venció por decisión unánime en diez asaltos al colombiano Richard Gutierrez (24-4-1, 14 KOs).
En un primer round muy activo, Abregu era más claro y preciso con sus golpes, mostrándole al público mexicano que venía a ver a un challenguer al título mundial.
En el segundo, Gutiérrez capturó al Potro con un gancho de izquierda que lo envió a la lona y al conteo de protección. El campeón sudamericano se puso de pie con las piernas temblorosas y las utilizó para mover alrededor del ring para intentar sacudirse del daño. Gutiérrez intentó ir tras él con combinaciones, pero Abregu mantuvo su guardia en todo momento y contrarrestó la arremetida con interesantes contragolpes.
Todos sabemos cuanto se enfurece el Potro cada vez que cae en un round, así que en el tercero Abregu mandó al colombiano a la lona con una combinación infernal de golpes que depositaron a Gutiérrez con fuerza en el suelo. Abregu fue tras él y trató de acabar la pelea, pero Gutiérrez fue disparar de nuevo con sus golpes. Fue una guerra contra las cuerdas. Aterrizaje Abregu mejor con golpes en la cabeza y el cuerpo.
En el cuarto, ambos comerciaban duros ganchos, el golpe preferido de Abregú quien fue minando la defensa del colombiano quien en los últimos diez segundos sintió con fuerza uno de ellos y estuvo a punto de volver a caer.
En el quinto round Gutiérrez salió a contrarrestar la tendencia de las tarjetas en base a muchos golpes, mientras que Abregu mantuvo su distancia hasta que una combinación de gran factura del Potro al final de la ronda volvió a darle el round.
El sexto episodio de descanso. Gutiérrez comenzó a obtener mejores golpes, sin tanto ritmo, mientras que Abregú su repetía en la búsqueda de un nuevo gancho o un jab de derecha que haga retroceder al moreno boxeador colombiano.
La séptima vuelta fue determinante. Un corte alrededor del ojo izquierdo de Abregu hizo trabajar bastante al rincón del Potro, y al árbitro quien estaba pendiente de la profundidad de la herida. Gutiérrez creía que ese era su momento, pero el Potro mostró que además de una buena pegada también tiene una mandíbula de acero, sabiendo asimilar los golpes del colombiano quien no le encontraba puntos débil al monarca sudamericano.
En el octavo round Abregu se movió y mandaba duros mazazos sobre la humanidad de Gutiérrez quien se lo vio buscar aire y resto físico más de lo habitual.
Abregu apareció brillante en el noveno asalto. Propueso la distancia y Gutiérrez lo siguió, aún sabiendo que se arriesgaba al nocaut. No pudo el Potro mandar a la lona a Richard quien sacó fuerzas desde lo más profundo para seguir en movimiento.
Gutiérrez sabía que estaba detrás en las tarjetas cuando comenzó el décimo asalto. Por eso fue con todo, buscando los cambios de golpe con un Abregu que arriesgó más de la cuenta hasta que escuchó al rincón que le pedía que se aleje de ese ida y vuelta. Así llegó el final, con un Abregú entero, ensangrentado y con un fuerte dolor en su mano derecha producto de la cantidad de golpes que le propinó a Gutiérrez, quien finalizó con la carar demasiado inflamada.
Las palabras del "Potro"
"Yo vine sabiendo que Gutiérrez era difícil", dijo Abregu, que demostró grandes habilidades en el movimiento y en la defensa, justamente en una noche donde gran parte del mundo siguió la velada.
"Me duele tanto mis manos después de este pelea, pero cualquiera que sea la lesión se que valió la pena. Esta fue una pelea muy difícil y estoy muy orgulloso de mi rendimiento. Gané como yo esperaba. Yo quería ser el mejor hombre esta noche y lo conseguí", señaló el campeón sudamericano.
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